En Puebla, cada dos días se llega a registrar un suicidio; los problemas más frecuentes entre la población joven incluyen depresión, ansiedad, trastornos del neurodesarrollo, distimia, autismo y dificultades de atención.
Especialistas señalan que la combinación de factores sociales, familiares y ambientales contribuye al aumento de los casos. Entre ellos destacan la presión académica, la falta de espacios de contención emocional y el aislamiento social que viven muchos menores.
Umi Choda Morales, directora del Centro Poblano de Salud Mental Integral para Niñas, Niños y Adolescentes (Ceposami), resaltó la importancia de programas preventivos que incluyan apoyo psicológico temprano y talleres de habilidades socioemocionales en escuelas y comunidades.
La Secretaría de Salud de Puebla reporta que los servicios de pediapsiquiatría han recibido casi mil consultas este año, con atención enfocada en síntomas de ansiedad y depresión, lo que evidencia la necesidad de incrementar recursos y personal especializado.
Entre los 123 suicidios registrados en lo que va de 2025, 32 corresponden a menores de edad, un porcentaje que refleja la urgencia de intervenciones focalizadas para este grupo vulnerable.
Históricamente, Puebla ha mostrado cifras preocupantes: en los últimos cinco años los suicidios han oscilado entre 291 y 370 casos anuales, lo que subraya la necesidad de estrategias integrales de prevención y acompañamiento psicológico.






