En Puebla, seis de cada 10 adultos mayores que trabajan reciben como máximo un salario mínimo, una situación que refleja las condiciones de precariedad en las que miles de personas continúan dentro del mercado laboral durante la tercera edad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, en el segundo trimestre de 2026 había 348 mil 925 personas de 60 años o más ocupadas en el estado, equivalente al 36.6 por ciento de los 953 mil 250 adultos mayores que viven en Puebla.
El problema no sólo está en los bajos ingresos. Del total de adultos mayores ocupados, 214 mil 261 trabajan por cuenta propia, por lo que una parte importante carece de prestaciones laborales y protección médica ante accidentes o enfermedades.
Puebla ocupa además el cuarto lugar nacional por número de adultos mayores que permanecen trabajando para obtener ingresos, sólo por debajo del Estado de México, Ciudad de México y Veracruz.
Los datos muestran que para una parte importante de este sector el retiro laboral no es una opción. La necesidad de cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda y salud mantiene a cientos de miles de personas de 60 años o más dentro de alguna actividad económica.
La encuesta también registró mil 438 adultos mayores desocupados, mientras que otros dedican su tiempo a labores domésticas y de cuidado que no generan remuneración.
El panorama refleja una etapa de la vida en la que miles de poblanos continúan trabajando, pero una mayoría lo hace con ingresos limitados y, en muchos casos, sin las prestaciones que permitirían enfrentar con mayor seguridad los gastos propios de la vejez.






