Alejandro Rocha Laureano, excomandante de la Policía Judicial de Puebla relacionado con la detención y el traslado de la periodista Lydia Cacho en 2005, salió de prisión en Cancún luego de que se determinara que los casi ocho años que permaneció recluido superaban la condena de cinco años y seis meses que le fue impuesta.
El exmando fue detenido en diciembre de 2018, cuando aún se desempeñaba como agente de la Fiscalía poblana. La Fiscalía General de la República lo señaló por coordinar la intervención de los policías que trasladaron a Cacho desde Cancún hasta Puebla, después de su arresto.
Su liberación ocurre en un caso marcado por las denuncias de la periodista sobre amenazas, incomunicación, hostigamiento sexual y tortura física y psicológica durante el trayecto. Cacho fue detenida el 16 de diciembre de 2005, tras una denuncia por difamación presentada por el empresario Kamel Nacif Borge.
La detención se produjo meses después de la publicación de Los demonios del Edén, libro en el que la periodista documentó una red de explotación sexual infantil vinculada con Jean Succar Kuri. La denuncia de Cacho sobre los abusos cometidos durante su traslado derivó en un proceso que alcanzó instancias internacionales.
En 2018, el Comité de Derechos Humanos de la ONU concluyó que México había violado los derechos de la periodista y exigió reparación del daño y sanciones para los responsables. Ese mismo año, Rocha Laureano fue detenido; desde entonces permaneció encarcelado hasta que la autoridad consideró cumplida la pena impuesta.
Mientras el excomandante ya salió del penal de Cancún, el exgobernador de Puebla Mario Marín Torres continúa preso en el penal de máxima seguridad de El Altiplano. Aunque ha obtenido resoluciones para modificar su medida cautelar, estas han sido impugnadas por la Fiscalía General de la República y la defensa de Cacho. Por su parte, los abogados de Rocha Laureano señalaron que no emprenderán acciones legales contra la periodista.






