El gobierno de Argentina formalizó este martes su retiro de la Organización Mundial de la Salud, luego de cumplirse el plazo de un año desde la notificación oficial enviada en marzo de 2025.
El procedimiento se realizó conforme a los tiempos establecidos en el derecho internacional, con la comunicación dirigida al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, instancia que funge como depositaria del organismo sanitario.
El canciller Pablo Quirno informó que la salida se llevó a cabo bajo los lineamientos de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que regula este tipo de decisiones entre Estados. Con ello, se concluye el proceso iniciado por la administración federal en 2025, en el marco de una revisión de su política exterior y sanitaria.
El presidente Javier Milei ha sostenido que la medida busca “reforzar la soberanía en materia de salud pública y permitir la definición de estrategias propias sin intermediación de organismos multilaterales”. Desde el Ejecutivo se ha cuestionado el papel de la OMS durante la pandemia de COVID-19, al considerar que sus lineamientos no respondieron a los intereses nacionales y estuvieron sujetos a factores políticos.
La decisión también se vincula con la relación del gobierno argentino con Estados Unidos y con la postura adoptada anteriormente por Donald Trump, quien impulsó una salida similar de su país del organismo.
La administración federal ha reiterado que los organismos internacionales deben rendir cuentas y evitar influir en decisiones internas, al tiempo que plantea una política exterior con mayor cercanía a Washington.






