México forma parte del grupo de países con mayor presión sobre sus recursos hídricos, junto a Marruecos, Eritrea, Siria e Irak, de acuerdo con evaluaciones del Instituto de Recursos Mundiales(IWR) cuyos indicadores considera la relación entre la demanda de agua y la disponibilidad del recurso, así como factores asociados a su calidad y riesgos de sequía o inundación.
En el país, el fenómeno se manifiesta de distintas formas: por un lado, se registran lluvias intensas en algunas regiones, mientras que en otras predominan suelos secos y con baja capacidad de retención de humedad. Ambas condiciones forman parte del estrés hídrico, que ocurre cuando el consumo de agua supera la disponibilidad existente en una zona determinada.
Según el ranking más reciente del organismo internacional, México ocupa el lugar 26 en nivel de riesgo. Esta posición refleja una condición compleja si se considera la distribución territorial del recurso.
Datos de la Comisión Nacional del Agua indican que el sureste concentra cerca del 68% del agua renovable, mientras que solo alberga al 23% de la población. En contraste, el norte y centro del país disponen del 32% del recurso para abastecer al 77% de los habitantes y sostener la mayor parte de la actividad económica.
El uso del agua en la agricultura representa uno de los principales factores en esta presión. A nivel global, el sector concentra cerca del 70% de las extracciones de agua dulce, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En México, la proporción es mayor, ya que el campo utiliza más del 76% del volumen concesionado en usos donde el agua no regresa a su fuente original.
Especialistas señalan que regiones como la península de Baja California presentan condiciones de baja precipitación, lo que obliga a depender del riego para la producción agrícola.
Esta situación contrasta con zonas del sur-sureste donde las lluvias son más abundantes. Ante este panorama, se plantea la necesidad de ajustar el manejo del recurso en sectores productivos y en el consumo cotidiano.






