Tras un recorrido de inspección en el relleno sanitario de Chiltepeque, en Puebla capital, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que no halló evidencia de desbordamiento de lixiviados ni de afectación en el drenaje pluvial, como habían señalado habitantes de la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla.
La dependencia federal detalló que el tiradero cuenta con cinco piletas de lixiviados operativas, todas protegidas con geomembrana y dique perimetral de contención, cumpliendo con la normativa ambiental vigente. Por ello, no se detectó ningún incumplimiento en el sitio.
El recorrido más reciente, realizado el 3 de febrero, se hizo a solicitud de ciudadanos. Inspectores y pobladores recorrieron los alrededores, mientras un dron sobrevoló el lugar para ofrecer una visión más completa de la infraestructura y del manejo de residuos.
Los inspectores también verificaron un cuerpo de agua a 1.5 kilómetros del relleno y confirmaron que no presentaba anomalías. El fuerte olor percibido en la zona se atribuyó al proceso natural de descomposición de residuos sólidos urbanos, y no a irregularidades en el manejo del sitio.
Históricamente, Profepa ha realizado inspecciones periódicas: en enero de 2025, octubre de 2022 y previamente a la firma del convenio de junio de 2024, que permitió al relleno recibir desechos de siete municipios adicionales a la capital, entre ellos Amozoc, Cuautlancingo y Coronango. Este ajuste provocó un incremento del 11.3% en la recolección de basura entre 2024 y 2025, pasando de 652 mil a 726 mil toneladas.
La Profepa reiteró que continuará con la vigilancia del relleno y se mantendrá atenta a los señalamientos de la población, programando nuevas visitas en diferentes épocas del año para dar seguimiento al manejo adecuado de los residuos y al cumplimiento de la normativa ambiental.






