Desde riñas, agresiones, intentos de suicidio hasta muertes, en Puebla se han registrado 43 incidentes dentro de los centros penitenciarios en los primeros siete meses de 2025. Con estas cifras, la entidad se colocó en el cuarto lugar nacional en hechos de violencia al interior de los penales.
La mayor gravedad recae en los 25 decesos ocurridos en este periodo, cifra que expone el deterioro de las condiciones de seguridad y de atención médica dentro de las cárceles poblanas. La magnitud del problema contrasta con años previos en los que no se contabilizaron muertes de internos.
El resto de los incidentes incluyó ocho autoagresiones, tres intentos de suicidio, tres riñas y cuatro ataques a terceros. Estos hechos muestran que la violencia penitenciaria no solo afecta a los internos, sino también al personal de custodia y a quienes ingresan como visitantes.
Comparado con otras entidades, Puebla se mantiene por debajo de Sonora, Chihuahua y Baja California, que concentran la mayor cantidad de casos. Sin embargo, la posición poblana resulta preocupante al considerar que cuenta con menos población penitenciaria que los estados del norte, lo que refleja fallas específicas en su sistema de reclusión.
En la actualidad, Puebla alberga a más de siete mil 200 personas privadas de la libertad en 16 cárceles. De ellas, una parte significativa aún enfrenta procesos sin sentencia, situación que incrementa el hacinamiento y alimenta la conflictividad interna.
La persistencia de hechos violentos también se relaciona con la debilidad en los controles. Las revisiones recientes en penales como Huejotzingo y San Pedro Cholula evidenciaron el ingreso de drogas, armas punzocortantes y aparatos electrónicos prohibidos, lo que confirma la vulnerabilidad del sistema frente a la corrupción y la falta de supervisión efectiva.






