La crisis en la industria textil de Tehuacán provocó el cierre de alrededor del 70 por ciento de fábricas y talleres durante el último año, en medio de una competencia que empresarios locales consideran desigual frente a la creciente entrada de productos asiáticos al mercado nacional.
Representantes del sector advirtieron que la reducción de la actividad productiva se ha acelerado pese a los aranceles aplicados por el gobierno federal a inicios de año, medidas que, aseguran, no han logrado frenar el ingreso de mercancía importada con precios que resultan imposibles de igualar para la manufactura local.
Empresarios señalan que el principal problema radica en la diferencia de costos entre prendas nacionales y artículos procedentes de Asia, ya que muchos de estos productos llegan al país con precios considerablemente más bajos que incluso el costo de producción en México.
La afectación ya no se limita únicamente a la confección de ropa, ya que la caída en la producción comienza a extenderse hacia otras ramas manufactureras de la región, como el calzado, los muebles y la elaboración de juguetes, sectores que también enfrentan una pérdida sostenida de mercado.
Integrantes del ramo han manifestado preocupación por la falta de una respuesta más firme por parte de las autoridades, al considerar que la disminución de talleres representa no solo una crisis empresarial, sino también una reducción directa en las fuentes de empleo para cientos de familias que dependen de esta actividad.
Ante este escenario, productores de Tehuacán insistieron en la necesidad de revisar los mecanismos de importación y fortalecer la vigilancia fiscal, con el argumento de que sin condiciones de competencia equitativas la industria local podría seguir reduciéndose en una de las ciudades históricamente más ligadas al sector textil del país.






